Raziel Tovar

Diarios de un Meditador

Sin nombre por bandera

Admiro al hombre que vive sin nombre por bandera. A aquel que es capaz de disfrutar las cosas más sencillas y triviales. A la persona que sabe ser feliz no solo con la dicha sino también con el sufrimiento. Admiro a quien tiene valores firmes pero flexibles. Admiro al hombre que es hombre y niño. Al hombre sin edad. Al hombre que ama y se reconoce necesitado de amor. Al hombre egoísta que no esconde su egoísmo, sino que lo comparte tal y como es, superando irónicamente su narcisismo . Al hombre que anhela ser nadie porque ya es lo que es. Admiro al hombre que se queja de la vida pero concilia el sueño fácilmente. Admiro al hombre pesimista que actúa con optimismo.

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